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EL FORO DESDE SUS ENTRAÑAS :
LO BUENO Y LO FEO
Oscar Lloreda
La televisión y los diarios opositores, por ejemplo, tras advertir a la población sobre la peligrosa horda de chavistas que iba a invadir Caracas, luego se convirtió repentinamente en piadosa defensora de las comodidades de los jóvenes, que pasaban frío y hambre en los campos de concentración en que los metió el ogro Chávez. |
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Era inevitable. El Foro Social Mundial cayó sin paracaídas en uno de los experimentos sociales y políticos más apasionantes, pero también más complejos, del planeta. Una revolución que se debe legitimar todos los días, que vive en un proceso electoral permanente, sometida a los ataques viciosos de un sistema comunicacional convertido en espolón político.
Y los visitantes llegaron a una ciudad, esta "Caracas insurgente", enferma de todos los vicios del sistema que pretende eliminar. Con un movimiento político heterogéneo en que todos parecen discordar sobre todo menos una cosa: Chávez. Pero, ¿a qué vino tanta gente? A participar del debate, sí, pero tambien a ver la Revolución que admiraban a la distancia. Y que no pudieron ver, porque los cambios no están en ninguna parte cerca del Hotel Caracas Hilton. Y a esa frustración se sumó una organización repleta de buena voluntad pero poca técnica en la organización de eventos.
Definitivamente, la organización del Foro Social Mundial (FSM) ha de ser un gran reto para quienes asumen la tarea de interpretar el sentimiento y la necesidad de aquellos que, con más entusiasmo que recursos, se dan cita en cada uno de los países que sirven de sede al evento.
Ejemplo: a las 10:30 am del sábado, un grupo de extranjeros se cansó de esperar el autobús que los llevaría a conocer las cooperativas agrícolas de los Teques, en las montañas del oeste de Caracas. Otro ejemplo: un integrante del Comité Internacional llamó tres veces en estos días a la redacción de TerraViva para averiguar por qué las reuniones programadas nunca se hicieron, o se hicieron en otra parte.
¿Le ocurrió algo así a usted? ¿Cuántos eventos comenzaron realmente a la hora programada? ¿Cuántos fueron cancelados en el último minuto?
En el ambiente emponzoñado que originaron en este país un golpe de Estado y dos huelgas golpistas en los últimos años, los medios de comunicación privados de Venezuela se regocijan en convertir todo lo que ocurre en una piedra. La televisión y los diarios opositores, por ejemplo, tras advertir a la población sobre la peligrosa horda de chavistas que iba a invadir Caracas, luego se convirtió repentinamente en piadosa defensora de las comodidades de los jóvenes, que pasaban frío y hambre en los campos de concentración en que los metió Chávez, en el parque Vinicio Adames, y en Los Caobos. Y si este malvado Chávez les hubiese construído cabañas con agua caliente, hubiesen dicho todo lo contrario: que se gasta el dinero de los venezolanos en consentir a bandas de terroristas internacionales.
Los reporteros del canal opositor Globovisión se aparecieron a las dos de la madrugada una noche en el parque Vinicio Adames. Se fueron directo a entrevistar a un pequeño grupo de jóvenes ebrios o drogados que allí estaba. Un poco más allá, un grupo mucho más grande debatía los temas del Foro, sus esperanzas y sus acciones, pero a esos nadie les preguntó qué hacían allí. En los campamentos juveniles de todos los pelajes se bebe, se fuma, se discute, se ama, se baila y se canta. Pero en este no hay violencias, ni robos, ni violaciones, ni desmanes. Es el espíritu de todos los Foros.
El viaje a Caracas desde el aeropuerto es una tortura para nosotros, los locales, pero no para un extranjero del Foro. Aquella carretera sinuosa y larga, repleta de carros, lenta en su trayecto por selvas y barrios populares puede ser una aventura más divertida que una autopista parecida a cualquier autopista del mundo. Sin duda, ése no ha sido el tema de protesta.
Lo han sido otras cosas. Especialmente entre jóvenes que seguro invirtieron todo lo que tenían en esta aventura, y esperaban llegar a una especie de paraíso revolucionario donde camaradas con boina roja se encargarían de todo. En lugar de eso, se encontraron con especuladores insaciables. Y bueno, qué le vamos a hacer: así es este país, así son las cosas.
Por mucho que nos quejemos, quedará para el comité evaluar si aquí se subestimó la maginitud
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